LA LLUVIA DE DÓLARES PODRÍA NO CAER SOBRE LA ARGENTINA TAN RÁPIDO

“Lloverán dólares” o “los inversores extranjeros esperan un arreglo con los holdouts para tirarse en palomita a comprar bonos argentinos” son dos de las frases más escuchadas últimamente en los análisis económicos de nuestro país.

Mas mesuradas, en cambio, otras voces abren el paraguas y aclaran que terminar ese conflicto es una herramienta necesaria aunque insuficiente para reactivar la actividad productiva decaída desde hace anos.

Por tanto parece que, a esta altura, conviene recordar la diferencia.

Un acosa es que, si se comprueba la capacidad nacional de salir del default técnico empujado por la corte de Nueva York , los capitales financieros internacionales quieran comprar activos financieros locales para aprovechar sus alto rendimientos comparativos a los del resto del mundo.

Y otra, muy distinta, es que arriben capitales para invertirse en áreas productivas que nos ayuden a consolidar el crecimiento.

Y esto último, muy a pesar de nuestro ombligismo histórico, depender de factores que escapan a nuestras manos y , además, amenazan prolongarse en el largo plazo.

¿Por qué?

El primer dato a tomar en cuenta sería que China, quien basó su crecimiento en el comercio exterior, anuncio días atrás que por primera vez desde la apertura de la economía 46 anos atrás sus exportaciones se redujeron medidas ano contra ano.

Pero el achique trasciende a lo asiáticos, y toma dimensiones globales, ya que en el ano 2015 en todo el mundo se redujo el comercio internacional en monetarios.

La pregunta, nuevamente, es  ¿porque sucedió esto? Cuando el flujo global de intercambio de mercancías se contrajo en el año 2009 la explicación fue obvia ya que el planeta entero se debatía entonces entre la recesión o apenas un magro crecimiento circunstancial.

Per durante el ano que pasó la economía planetaria creció a un respetable 3% y, bueno para la mayoría, los costos de transporte cayeron debido a la perdida de precio del petróleo.

Más aún. Para mostrar la importancia de este último dato, que resulta vital en la viabilidad económica de exportar productos, basta citar al semanario The Economist cuando asegura que el índice Baltic Dry que refleja el costo de alquiler de bodegas en los barcos que transportan mercancías alrededor del mundo cayó “ a sus mínimos históricos” durante el ano 2015.

Asi la primera conclusión que se observa , concluyó el vocero de Centro de Estudios Políticos para Europa Daniel Gros, es que la llamada interrelación o globalización de la economía está perdiendo empuje o “vapor” por la analogía con el transporte marítimo, al menos por ahora y en lo que al comercio se refiere.

Y sobre este último punto a nuestro país le conviene afinar más el lápiz. Porque el valor más castigado en el debilitamiento mencionado fue el correspondiente a las importaciones globales. Es decir aquellos bienes que la mayoría de los países del mundo necesita comprar por ejemplo, e infortunadamente, materias primas como la soja, minerales de uso industrial, etc. los cuales representan per se cerca del 25% del comercio mundial.

En relación a lo anterior está comprobado que- dada la importante participación de los insumos mencionados en el proceso de fabricación y precio final- cuanto más se robustecen estos mayores son los importes que se tranzan en el comercio internacional y, por tanto, una baja en los mismos deprime dichas transacciones en términos de valor.

Por otro lado se suma el hecho que China fue para muchos productos una gigantesca plataforma de montaje que ensamblaje de insumos importados que luego vendía al mundo. Pero ahora en vez de comprarlos los produce. Un ejemplo lo constituyen las piezas del IPhone que antes se importaban y ahora se fabrican internamente lo cual ayuda a vaciar las bodegas de los transportes alrededor del mundo.

Y el pensar este rápido pantallazo acerca de cómo evoluciona el entorno productivo y comercial en el mundo me llevó a reflexionar porque resulta fundamental para nuestra economía reforzar el desarrollo de otras actividades productivas que generan valor.

Y en ese sentido quizás toma particular importancia impulsar y ampliar masivamente el acceso al conocimiento-siguiendo a Facundo Manes- como herramienta para empujar la creatividad y el desarrollo tecnológico.

Probablemente ello favorezca también el empuje de los emprendedores, herramientas todas que suman para adaptarnos a algunos de los nuevos desafíos que nos presenta la economía global.

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