LOS NUEVOS RÉCORDS DE WALL STREET Y SU CORRELATO CON LA ECONOMÍA

El despegue en los precios de las acciones y de algunos commodities que desde hace algunos meses se viene registrando en las Bolsas del mundo no tiene mucho sustento en mejoras macroeconómicas. En nuestra opinión, esta tendencia se debe a las apuestas de quienes sienten que continuará in eternum el regalo de dinero por parte de la Reserva Federal (FED) en los Estados Unidos a lo que se suma la baja que aplicó el Banco Central Europeo a los tipos de interés en ese continente, lo que hace aún más barata la fiesta. Además, los operadores descuentan que esas facilidades no se canalizarán hacia la inversión productiva sino que servirán para alimentar el volumen que se opera en los mercados financieros. Por lo tanto, y en ese contexto, se observa un dato importante para aquellos que compran acciones de empresas globales a través de Cedear en el mercado local. Nos referimos al aumento de la inversión privada en los EE.UU., un indicador que se compensa en buena medida con los aportes decrecientes del tesoro público, y permite llegar al índice de crecimiento del 2,5% anual para el primer cuatrimestre de 2013. Pero si a dicho porcentaje se le resta el aporte del gasto gubernamental se ve cómo el sector privado generó per se el 4% de crecimiento económico durante los primeros cuatro meses del corriente año. En otras palabras:

Gasto público sobre PBI de los EE.UU.las empresas parecen despertar de su letargo e invierten parte del dinero que hasta hoy guardan celosamente en caja en previsión, quizás, de alguna nueva fase crítica del ciclo económico. Y algunos datos del gráfico que ilustra esta nota sirven para corroborarlo. Ahí se ve que si bien la inversión pública creció fuertemente al inicio de la crisis de Lehman Brothers, luego se mantuvo casi en valores constantes hasta caer fuertemente durante los últimos meses de este año por la disminución en los gastos militares. Por esa razón, el reporte de crecimiento de PBI que se conoció hace pocos días resultó “por debajo de lo esperado” por el consenso del mercado, lo que crispó los nervios de algunos operadores. Pero ¿son realmente tan malos los resultados conocidos? Quizás lo son para especular a corto plazo. Sin embargo, resultan positivos porque muestran mayor inversión empresaria que debería traducirse en mejores resultados de los balances a mediano plazo. Ahora, no hay que dejar a un lado la importante reducción del déficit fiscal estadounidense que se vio en el último tiempo. Mientras que durante el año 2008 el gasto fiscal, que sobre todo se utilizó para salvar a gran parte de los bancos del sistema, absorbió 10,5 dólares de cada cien que generó la nación norteamericana, hoy en día se lleva sólo 5,75 unidades por cada cien. Dicho de otra forma, el déficit fiscal que hace siete años alcanzó el 10,5% del PBI ahora sólo representa el 5,75%. Luego, la economía se expandió, especialmente en el sector privado, mientras que los ingresos fiscales suben mucho más rápido que el crecimiento económico general por menor gasto y mayor recaudación. Se sabe que al inversor en renta variable le interesa sobre todo conocer las perspectivas de ingresos futuros de las empresas como uno, entre varios, indicadores del posible comportamiento de una acción en los tiempos por venir. Así, de mantenerse esta tendencia, muchas empresas estadounidense mejorarán sus resultados a mediano plazo.

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