ETF: UNA ALTERNATIVA DE BAJO COSTO QUE PERDURA EN EL TIEMPO

Para satisfacción de los clientes y fastidio de los grandes bancos de inversión aparece en el mercado global, en el año 1993, una nueva herramienta similar en su estrategia al funcionamiento de algunos fondos de inversión existentes hasta entonces pero que guarda con ellos diferencias fundamentales sumamente atractivas. Nos referimos a los llamados ETF –exchange traded funds– que cumplen actualmente veinte años de existencia. Su éxito se basa en dos beneficios fundamentales para el inversor. En primer lugar, el proceso de compra/venta resulta barato con liquidación inmediata y el costo de administración interno suele alcanzar el 0,09% anual versus el 1% o más de los fondos de inversión de los bancos o brokers. Por lo tanto, pocas dudas quedan, dichos atributos resultan muy importantes ya que pueden mejorar en casi 0,90% el rendimiento de una inversión y además permiten ingresar o retirarse de la misma al momento y con apenas un clic de por medio. Lo sigue de cerca Más aún, los ETF de acciones replican exactamente la evolución de algunos índices, por ejemplo el S&P, mientras que a veces la performance de los fondos de inversión tradicionales está bastante por debajo de ese valor de referencia. En segundo término, la industria se expande en forma muy rápida y ya abarca 4,731 productos por lo cual se los puede usar para invertir en casi todos los activos financieros globales. De esa forma es posible crear portafolios suficientemente diversificados, para minimizar riesgos. Esto es un requisito básico en la administración de carteras de inversión. Por otro lado, se liquidan de inmediato: el dinero está disponible al momento contra las 72 horas que usualmente requiere similar operación con fondos tradicionales. Esto es una ventaja importante al momento de tomar ganancias, se detecte una amenaza de baja en el mercado o, simplemente, aparezca una nueva oportunidad en otro instrumento financiero. La rápida liquidez también se vuelve atractiva para los inversores en activos más riesgosos, dado que pueden liquidar sus volátiles posiciones en la rueda de mercado. ¿A quiénes les sirve? Queda dicho que tanto los jugadores de largo plazo como aquellos que operan más frecuentemente sus carteras, o los altamente especulativos, que mantienen sus apuestas algunas horas, sacan provecho de la herramienta y es por eso que casi el 16% del volumen que se compra/vende en el New York Stock Exchange le corresponde a los ETF. Dicho de otra manera, alrededor de u$s265.000 millones se operan bajo esa modalidad, contra u$s170.000 millones durante el 2012. La variedad que abarcan estos productos resulta suficientemente amplia y alcanza a todos los mercados Así que, hechas las presentaciones de rigor para quienes no lo conocen aún, bien vale considerar las fortalezas y debilidades de esta herramienta financiera que hoy cumple su vigésimo aniversario de existencia y que cada vez suma nuevos adeptos.

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