SALVAR A ESPAÑA PARA SALVAR A LOS BANCOS

Demasiado grande para caer pero demasiado gordo para salvarlo (en inglés “Too big to fail, too large for bail-out”)

La frase que encabeza esta columna resume el pensamiento de distintos corrillos de las finanzas españolas y da lugar a desarrollar el tema candente en la actualidad.

Nos referimos al salvataje- o como se lo quiera llamar- de las finanzas españolas que se descontaba sucedería, pero faltaba saber cuándo, con que formalidades y a cuánto ascendería el monto del auxilio.

Y finalmente el sábado 9 de junio el Sr. De Guindos- ministro de Economía y Competitividad del Reino de España, tal su título oficial- anunció que llegarán  cien mil millones de euros en concepto de ayuda para el sistema bancario de su país.

Además sostuvo que “la cantidad solicitada será suficiente para cubrir las necesidades de capital más un margen de seguridad significativo”, y “la ayuda no conllevará implicaciones para el país, sino únicamente para las entidades financieras”.

¿Por qué actuó Europa en forma vacilante ante el problema español?

La primera parte de la respuesta se refiere a una cuestión, casi, de estilo

Entonces en EEUU, y ante la crisis, el banco central americano emitió billetes mientras le dice al mercado claramente “quédate tranquilo porque si hay problemas yo respaldo” y, de esa manera, logra generar confianza en los operadores.

Pero el Banco Central Europeo, aunque sostiene una política monetaria tan laxa como la de su par estadounidense, prefiere estirar las cosas casi hasta el precipicio y después apagar el incendio.

En síntesis Ben Bernanke actúa rápidamente, mientras que Mario Draghi y Ángela Merkel prefieren soltar dinero casi a cuenta gotas, como si sintieran culpa por hacerlo.

Y los resultados están a la vista porque, mientras la economía de  Europa se desangra en planes de austeridad que solo traen más austeridad, EEUU tenuemente levanta cabeza.

Por tanto ambos bancos centrales siguen en este punto políticas parecidas, y pagan los costos respectivos, pero mientras uno la disfruta el otro la sufre.

La segunda respuesta es que los inversores de bonos extra eurozona- bancos centrales, fondos soberanos- están lejos de querer, y poder, agregar más riesgo europeo a sus carteras, mientras las soluciones propuestas solo radican en emitir más deuda para solucionar el problema de la deuda.

Y sirve para apoyar lo anterior la opinión del presidente del fondo soberano chino China Investment Corporation, Lou Jiwel, quien dijo  no comprará más deuda soberana europea hasta que la UE tome decisiones radicales porque “el riesgo es demasiado alto y la rentabilidad demasiado baja”.

Porque parecía que solo se buscaba  patear el problema para adelante.

Entonces  sucedió lo único posible conforme a las condiciones políticas reinantes en la eurozona: que los mismos organismos bancarios oficiales europeos y el FMI pusieran el dinero para evitar la quiebra de los bancos españoles.

¿Por qué el dinero va a parar directamente a los bancos?

En principio se prevé que los fondos lleguen directamente a las entidades financieras, mientras que el estado español cumpla solo el rol de intermediario formal. Por tanto parecería que los bancos centrales de  Europa confían más en sus pares del sector privado que en  la capacidad del estado español para organizar la distribución de fondos.

¿Por qué se resistió España a pedir un “rescate”?

En un plano subjetivo, vale aclarar, se trató hasta de evitar la palabra “rescate”. Porque esta parece tener fuerte contenido negativo desde el punto de vista político y, también, debido a que se pretendía dar la imagen que la ayuda provendría tanto del sector público como privado.

Además hay quienes sostienen que  la ayuda  para España debía diferenciarse del rescate “a la griega”, porque la ibérica es la cuarta economía de la eurozona y empatar su situación con la de los griegos despertaría mayores dudas sobre  todo el andamiaje de la Alianza.

¿Cuál es la realidad de las entidades financieras españolas?

La única verdad absoluta es que la verdad es relativa, dirían los antiguos sabios griegos.

Pero en el idioma de la calle dicho pensamiento se traduce en  que la real magnitud, o agujero negro, del problema bancario español, simplemente, se desconoce.

Y ello por distintas razones, entre las cuales podemos mencionar las siguientes:

  •  Sorprende el bajo nivel de previsiones por pérdidas que existe en el conjunto de entidades financieras españolas sobre los llamados activos tóxicos-casi incobrables- de sus carteras. (ver gráfico en la  línea roja New P&L provisionsRD2)

Por tanto hoy la protección sobre esos créditos problemáticos  llega  apenas al 20% de las facilidades crediticias que se otorgaron. Además el monto que se destinó  a cubrir posibles quebrantos del resto de los préstamos apenas si alcanza al 1,4% del capital comprometido.

Por tanto al mercado el cuesta creer la palabra oficial que da por suficientes las previsiones para potenciales pérdidas crediticias existentes, sobre todo si se considera la cantidad de empresas que bajaron la persiana y el desempleo que crece día a día.

  • Resulta harto difícil tasar  los inmuebles cuando muchas propiedades valen “lo que digo yo” habida cuenta que, desde el año 2008, se desinfla la burbuja inmobiliaria en un proceso que aún está lejos de tocar fondo

Y si se considera que los bancos volcaron mucho de sus créditos a financiar el negocio de los ladrillos bien vale preguntarse qué porción de sus carteras es recuperable hoy en día y a que valores.

Más aún, buena parte de esos préstamos se refinanciaron para evitar que el comprador “deje las llaves en el banco”, pero con inmuebles tasados al 80% del precio que tenían en el momento de otorgar el crédito original.

Entonces ¿cuál sería el precio real de dichas garantías actual en momentos  en que a oferta de inmuebles crece mientras el salario y el empleo caen?

  • Intereses cruzados. Por otro lado que pasaría si una comunidad pidió un préstamo a una Caja para que una ciudad de la zona haga obra pública. Y mientras tanto la empresa que ganó la licitación pidió un crédito para completar la financiación.

¿Se podría pensar que existe un interés entre los tres actores  –Caja, constructora y comunidad- de sostener que el proyecto tiene hoy el mismo valor monetario que antes de la crisis?

Por tanto, y como puede verse, las cosas son más complejas de lo que parecen. Así que en resumidas cuentas el salvataje al sistema financiero español con un desembolso de 100.000 mil millones de euros probablemente solo sea un capítulo más en medio de la crisis europea, pero seguro que no el último.

Y, con la mirada corta, ojalá ese dinero sirva para que la economía global respire un poco, poquito, más aliviada.

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