EL AÑO NUEVO LLEGA CON MÁS DESAFÍOS PARA LOS INVERSORES

El análisis de Gabriel Holand, especialista en mercados globales, docente universitario, director de HR Global.

 

A modo de cierre del oscuro año 2011 que atravesaron las Bolsas globales bien podríamos decir que hasta el fondo de inversión Berkshire Hathaway, que lidera el “oráculo de Omaha” Warren Buffet, mostró un quebranto del 4,7% durante los últimos doce meses. Así que aquellos a los que les fue “menos peor”, bien podrán reclamar el crédito correspondiente.

Pero el año 2012 ya comenzó y los nuevos desafíos financieros en los mercados están a la vuelta de la esquina.

Y el punto crítico a tener en cuenta en primer orden se refiere a cuánto de la deuda soberana existente deberán renovar o cancelar (difícil que suceda esto último) las mayores economías el mundo.

¿Cómo entender la magnitud de las necesidades de fondos? Los vencimientos alcanzan, según informó la agencia Bloomberg, a más de ocho trillones de dólares (capital e intereses). Y, a modo de comparación, bien podemos decir que esa cifra representa dieciocho años de generación de riqueza para la Argentina, medidos en términos de Producto Bruto Interno.

Además, a esa cantidad deben agregarse los fondos adicionales que requieran esos países para financiar las nuevas necesidades de gastos que excedan sus ingresos fiscales.

Esto concierne a todo aquel inversor que tenga bonos en su cartera o piense en adquirirlos, en primer lugar, debido a que semejante movimiento en el mercado de capitales se producirá en medio de dudas existentes acerca de la capacidad de repago de muchas naciones. A eso se suma la iliquidez de los mercados maduros e inflación global creciente.

Entonces, quienes tengan dinero para invertir serán seguramente más selectivos a la hora de elegir riesgos y, además, demandarán mayor compensación para asumirlo.

Y también, vale recordar, la calificación crediticia de muchos es hoy de inferior calidad, tienen menor rating que cuando se fondearon en el pasado.

Y todo ello impactará en el mercado de tasas, presionándolas al alza, justamente cuando los bancos centrales quieren mantener bajos los tipos de interés.

¿Lograrán renovar el capital los jugadores de mayor peso? A la cabeza de la tabla en vencimientos de capital se encuentra Japón, quien deberá salir al mercado y conseguir refinanciar u$s3 trillones. Luego, en la fila de deudores, se encuentran los EE.UU., que esperan de los inversores que les renueven el crédito por u$s2,8 trillones.

El grupo de los mayores Estados emergentes (Brasil, China, India, Rusia) necesitarán para sus arcas 360.000 millones de dólares, un monto ínfimo si se compara con la sed de fondos totales.

Mientras tanto, en Europa, Alemania pujará por conseguir u$s285 billones, Francia requerirá u$s367 billones e Italia u$s428 billones.

¿Dónde están los riesgos más importantes? Es muy probable que las grandes economías del planeta logren, con mayor o menor esfuerzo y costos, obtener el dinero que necesitan para mantener en funcionamiento sus economías, aunque sea por la vía de emisión de moneda.

En ese sentido, las grandes potencias europeas, aunque carecen de la posibilidad de imprimir euros sin límites para tapar sus baches financieros, también resolverán sus problemas.

Pero existe una nación cuya potencial insolvencia puede dinamitar la alianza de Europa e, incluso, la economía global en su conjunto.
Difícilmente eso pase con Portugal, aunque aún atraviesa una zona de turbulencia al igual que España.

Sin dudas, Grecia es el país europeo con mayores dificultades a la vista porque, aunque un paquete de ayuda crediticia ya se acordó, falta que el gobierno consiga implementar totalmente el plan de recorte de gastos como medio de conseguir la mayor ayuda financiera que aún necesita.

Y en realidad los problemas con los griegos ya son conocidos porque hace por lo menos 18 meses el gobierno reconoció que aportó datos falsos para ingresar en la Unión Europea. Por lo tanto, desde entonces muchos sabían que su déficit fiscal real era del 12%, en vez del 6% que declaró. En definitiva, las diferencias de solvencia entre la economía griega y el resto de los países del norte europeo resultaron demasiado importantes y, por lo visto, la situación se tornó inmanejable.

Entonces, hoy parece que tanto el default griego como su próxima salida del euro resultan casi inevitables.

Pero el costo económico de tamaña situación ya se conoce y difícilmente el impago de la deuda griega desate una catástrofe para Europa y el mundo.

Entonces, el verdadero punto vulnerable para la economía de todo el planeta hoy radica en Italia. Porque su caída sería probablemente también la de toda la Unión Europea y, luego, afectaría por arrastre a las finanzas y al nivel de actividad productiva de todo el mundo.

Sin dudas, la magnitud de deuda soberana que deberá renovar, más de u$s500 billones de dólares, que duplica a la de Alemania, es un tema crítico. Sobre todo por el costo que últimamente pagó el estado italiano (7% en algunos casos) para hacerse de fondos.

Pero el punto central es que los mercados de capitales desconfían de la capacidad del actual gobierno “tecnócrata” para lograr cierta estabilidad política y económica. Por ende, descreen que los italianos logren crecer a mejor ritmo que el actual, y de esa manera repagar las deudas, o al menos dar señales de mejor salud para refinanciarlas a un costo que resulte sostenible en el mediano plazo.

Más aún, dada la magnitud de los préstamos italianos ningún organismo de crédito internacional estará en condiciones de sostener un plan de ayuda suficiente si se incumplen los vencimientos en forma masiva.

Asimismo, un default que lleve al eventual abandono de Italia de la zona euro –está entre las 10 economías más grandes de mundo– seguramente tendría suficiente poder como para destruir la moneda europea e impulsar el principio de una recesión global.

Por lo tanto, todos esperan que los políticos europeos sean capaces de resolver sus problemas para que tal escenario quede sólo en hipótesis. Pero son pocos los que hacen apuestas favorables al respecto.

El efecto sobre los portafolios. Si por alguna razón el oro mantiene su valor estratégico en las carteras es, precisamente, debido a las amenazas de insolvencia en ciernes.

Además, porque toda solución a las cuestiones que analizamos pasarán, necesariamente, por la emisión de más dinero para evitar que el mercado se ahogue. Y todo lo cual favorecerá el apetito por activos cuyo valor y cantidad circulante sean independientes de la voluntad de los gobiernos y los bancos centrales.

Por iguales razones, en un entorno volátil, la deuda soberana y privada de primera calidad será requerida por los inversores. Mientras tanto, en ese entorno, los bonos de países emergentes podrían sufrir si los grandes jugadores globales decidieran vender sus posiciones de riesgo.

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