LOS MERCADOS Y EL ANSIADO RALLY DE FIN DE AÑO

por Gabriel Holand

Quienes invierten en las Bolsas globales de todo el mundo esperan, desde siempre, el famoso “rally de fin de año”.

Y la verdad es que, históricamente, en el último mes del año las acciones suelen aumentar de precio sin que exista ninguna razón de fundamentos macroeconómicos o, siquiera, muchas buenas noticias que tengan algún viso de durabilidad.

Más bien se trata de un juego de imágenes y comentarios positivos que, sin dudas, empujan hacia arriba los precios en los mercados.

Es cierto que hacia fin de año muchos inversores globales cuentan con razones para hacer transacciones, ya sea para pagar impuestos y atender los mayores gastos que se producen durante las fiestas o para vacaciones. O quizás los más ansiosos quieran desprenderse de aquellas inversiones que reportaron pocas satisfacciones en el año e iniciar enero con otras nuevas, créase o no, “a ver qué pasa”.

Además, durante la última semana del año, el volumen que se opera en las Bolsas es bajo y, por lo tanto, cualquier sentimiento positivo puede causar una recuperación en los mercados, aunque sea transitoria y muy selectiva.

Así que los devotos de la esperanza navideña en el mercado se apuran a invertir, sobre todo, en acciones de compañías electrónicas, cadenas de ventas al por menor, o aquellas con fuertes ventas de temporada invernal (en el Hemisferio Norte) como las empresas de energía o viajes/turismo.

Sin embargo, muchos operadores opinan que la recuperación de Papá Noel es casi una ilusión y, por lo tanto, mejor evitar decisiones en ese período del año si se es un inversor de largo plazo.

Pero en este momento, en particular, el imaginario popular de la comunidad inversora tiene necesidades de peso para creer que la felicidad financiera vendrá una vez más a bordo del mítico trineo navideño. Así, esperan que las Bolsas suban un poco en diciembre y ayuden a olvidar, “junto al fragor del champagne”, las pérdidas horrorosas a las cuales muy pocos escaparon durante el 2011.

Y, en ese sentido, todo el mundo muestra huellas del desastre financiero.

Porque, por ejemplo, el índice representativo de las medianas empresas norteamericanas S&P está cerca de 8% por debajo de su máximo del año y a igual valor que doce meses atrás.

Asimismo, a quienes invierten en Europa les duele que las pérdidas acumulen hasta 30% en los últimos meses. Y que, a la vez, el euro cotice hoy cerca de 10% menos en relación con el dólar que en mayo del 2011.

Sólo aquellos que destinan parte de su portafolio a invertir en oro sonríen, porque el metal creció 8% en el período diciembre 2010/2011.

Sin embargo, parece que las Bolsas se animan un poco a partir del Black Friday (25 de noviembre) en los EE.UU., día de jolgorio en las compras al por menor de los norteamericanos, previa a la Navidad.

Es cierto que aún es difícil ponderar si los consumidores americanos simplemente aprovecharon las fuertes rebajas en los precios propias de ese día o si las compras de hoy serán la mora de mañana en las tarjetas de crédito. Pero resulta indudable que el Black Friday le da buena prensa al mercado y “calienta los motores”.

En ese sentido, por ejemplo, el castigado índice S&P crece sin parar desde entonces.

Por supuesto que Ben Bernanke y otros cinco banqueros centrales contribuyen a la mesa navideña con la decisión de rebajar la tasa de interés que ofrecen para el financiamiento en dólares y, además, garantizan la existencia del programa hasta febrero del 2013.

También el Merval amagó con sumarse a los buenos augurios, pero por ahora suma una baja de más de 5% en el mes.

Pero el mercado local disfrutó del pago del cupón de PBI (TVPP), que el 15 de diciembre abonó renta por el 37% de su valor de mercado. Y aún ofrece un 44% de TIR en los próximos 24 meses, claro que si la Argentina crece más del 3,26% en el 2012.

De todas formas siempre existen aquéllos, algunos los llaman pesimistas y otros caracterizan como realistas, que se hacen pocas ilusiones sobre un repunte de los mercados globales en forma sostenida.

Y citan como argumento de futuros infortunios, por ejemplo, que el clima financiero en la eurozona va de mal en peor y éste será un gran protagonista a la hora de amenazar la posible recuperación de las Bolsas.

Porque están frescas para muchos las preocupaciones financieras en España, país en el cual el cambio de gobierno poco importa hasta ahora a los mercados. Y en la zaga sigue Italia, además de la habitualmente problemática deuda griega.

Y, como si hicieran falta más aguafiestas, algunos hasta dan argumentos más osados acerca de por qué la suba en el valor de las acciones sería sólo “flor de un día”.

Y alegan que los aumentos en los precios de los activos financieros poco tienen que ver con series históricas de rendimientos en el último mes del año, ni con mejores expectativas de ganancias en los balances anuales de las grandes corporaciones.

Más aún, relacionan el clima alcista con los bonus anuales que cobrarían los operadores financieros a fin de año o con la necesidad de que los asesores muestren mejores resultados a sus clientes.

¿Cuál será el fin de esta corta historia? Sin duda los mercados darán su veredicto en las próximas semanas.

Pero igual, y por las dudas, si maneja o invierte, mejor beba poco durante las fiestas.

Publicado en Diario BAE

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