LAS ÚLTIMAS ALTERNATIVAS EN LOS MERCADOS MUESTRAN LOS DESEQUILIBRIOS DE LA POLÍTICA

por Gabriel Holand

Las bolsas globales acumularon sensibles pérdidas durante las últimas jornadas.

Y eso se debió al efecto “doble Nelson” que causaron nuevas debilidades en la economía europea, que se encuentra casi al borde de la recesión, como así también al fracaso de las negociaciones en para disminuir el déficit fiscal en EEUU.

Las disputas internas en Washington

Tal como se sabe el súper comité” conformado por demócratas y republicanos estuvo lejos de logar algún consenso, especialmente, acerca de las áreas del presupuesto nacional americano que recibirían un recorte en sus recursos.

Y ese resultado negativo en las gestiones era casi previsible.

Porque la creación de tal espacio de mediación lució, desde su inicio en las horas del casi default americano a finales del mes de agosto, como una forma de mostrar que “algo se hacía para gastar menos”.

Y nada más que eso. Porque los intereses de las partes en pugna eran (y son) claramente divergentes, sobre todo, si se tiene en cuenta que en el mes de noviembre del año 2012 tendrán lugar las próximas elecciones presidenciales norteamericanas

Por lo tanto difícilmente los republicanos aprobarían algo que se asemeje a un triunfo político del presidente Obama, sean planes de creación de nuevas fuentes de trabajo o recortes de impuestos a los ricos.

Y esa realidad dio por tierra la esperanza que algunos tenían acerca que surgiera un acuerdo sobre cómo recortar 600 mil millones de dólares en el presupuesto de gastos americano de corto plazo.

Entonces, ante la falta de consenso en el Congreso de EEUU, se disparó la posibilidad que ocurra un recorte automático de gastos, que afectarías tanto a los gastos de defensa como a las erogaciones en programas sociales, tales como los programas de asistencia médica y subsidios al desempleo.

Y tales mermas en los estipendios originaría, además, ahorros en el pago de intereses de deuda pública por 169.000 millones de dólares.

Por lo tanto los operadores financieros globales leyeron que, como resultado de esa malograda negociación, podrían caer los subsidios y recortes impositivos que dieron cierto vigor a la economía americana.

Entonces descendería también la demanda agregada y habría peores expectativas de ganancias empresarias. Por lo tanto el valor de las acciones en la Bolsa decayó casi sin excepciones.

Por otra parte los últimos datos que se conocieron indicaron que el PBI americano creció menos de lo esperado, por lo tanto el mercado mira hacia la FED al aguardo de nuevos estímulos monetarios.

Sin embargo el presidente del banco central americano duda de emitir más moneda para ayudar a que los mercados recuperen vigor, seguramente ante el riesgo de granjearse la antipatía de los sectores republicanos que se oponen a tal medida.

Porque el sr. Bernanke se mueve en una zona resbaladiza, por un lado su trabajo es mantener el nivel de empleo que vigorice el consumo en la actual gestión demócrata, pero difícilmente quiera hacerlo con herramientas que desagraden a quienes, quizás, paguen su salario a partir del año entrante.

En síntesis, en EEUU, el “tire y afloje “entre los sectores políticos impide que se tome alguna vía para consolidar el débil crecimiento económico interno, y, hasta que eso se clarifique, las bolsas mostrarán idas y vueltas en las cotizaciones de los activos financieros.

Europa sigue mal, pero promete estar peor.

Mientras tanto las elecciones españolas depararon pocas sorpresas y el Partido Popular se alzó cómodamente con el triunfo. Todo lo cual haría pensar que, en principio, el camino para los recortes presupuestarios y las reformas estructurales (léase más ajuste) estaría más o menos libre de obstáculos.

Y algo parecido podría colegirse acerca de los cambios de actores en Grecia e Italia, países en los cuales los llamados tecnócratas corrieron a los políticos de los puestos de conducción de la cosa pública, y ello teóricamente también permitiría profundizar los ajustes.

Pero entonces, si supuestamente los países con problemas de deuda cambiaron sus gobiernos para obtener administraciones más ordenadas y menos despilfarradoras del dinero público, ¿por qué los mercados financieros igual desconfiaron y operaron en baja?

Y una respuesta sería que los operadores entendieron que apretarse el cinturón requeriría del acuerdo de la ciudadanía, so pena de perder en las calles aquello que los dirigentes ganaron en la negociación parlamentaria. Y el caso de Egipto sirvió como muestra a tal efecto.

Lo cierto es que esa especie de “contrato social” necesario en Europa parecería lejos de existir. Es más los indicios sociales de descontento mostrarían todo lo contrario.

Así que seguramente seguirá el “apriete” de las bolsas hasta que se vislumbre un cambio que resulte exitoso, claro está, desde el punto de vista de los mercados.

En ese sentido, las resoluciones que tomaron los países miembros de la Unión Europea en las últimas horas parecieron conducir a más de lo mismo. Por lo cual habría pocas razones para pensar que, al repetir todos los cursos de acción que resultaron poco efectivos para solucionar los problemas, las cosas irían para para mejor en el futuro próximo.

Y, aún a riesgo de sonar como un disco rayado, conviene recordar una vez más la necesidad que el Banco Central Europeo brinde mucho mayor soporte a los mercados de deuda de Grecia, Italia y España.

Porque, aunque eso esté lejos de solucionar los problemas de largo plazo, al menos evitaría la catástrofe financiera. Ya que, para que el acreedor cobre, el deudor debe estar vivo.

Mientras tanto el BCE omite actuar con urgencia, tal vez como reflejo de la reticencia de los países ricos de la UE a hacerse cargo de pagar la mayor parte de una fiesta de la cual, sin dudas, se beneficiaron hasta hace poco.

Y la conjunción de indecisiones y problemas continúan con el deterioro del mercado de créditos europeo y lleva a que Italia y España comprometieran tasas superiores al 7% para conseguir fondos en el mercado, lo cual representa un precio excedente de sus posibilidades reales de pago si se lo compara con el pobre crecimiento económico que prevén dichos estados.

Además, como si algo faltara, recientemente también Hungría solicitó la asistencia financiera del FMI.

Y, si los magiares aceptan que los operen sin anestesia, resulta claro que la crisis se expande cada vez con mayor fuerza entre las llamadas “economías periféricas” (pobres) de la alianza europea.

Finalmente bien podría decirse que, en el entorno descripto, resultó lógico un nuevo “vuelo” hacia el dólar y la salida de activos financieros considerados más riesgosos que pudo observarse en los últimos días.

Así que, por un tiempo al menos, el viejo y vapuleado dólar se mantendrá entre las preferencias de los inversionistas globales como un refugio ante males potencialmente mayores.

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