FLUJOS DE CAPITALES GLOBALES

Durante los últimos 16 meses pudimos observar el crecimiento de las cotizaciones en las bolsas globales hasta niveles sin precedentes que, en muchos mercados, superaron con creces los picos alcanzados en los momentos previos a la crisis de Lehman Brothers en el año 2008.

Por ejemplo el índice accionario de empresas medianas estadounidenses S&P, que en su pico del mes de julio del año 2007 trepó a 1.526,75, al cierre del 10 de enero pasado se valuó en 1.842,37 puntos. Y por el lado de Europa diversas bolsas también siguieron el derrotero de subas en los últimos trimestres.

Así que la pregunta que recorrió algunos pasillos de Wall Street es si semejantes rachas alcistas resultaron el reflejo de la buena salud de las finanzas globales o si, por el contrario, existirán algunas fisuras a explorar ya sea para conocerlas solamente, o también para que el inversor global saque ventaja de ellas.

Por eso puntualmente nos referimos en esta columna al comportamiento que siguieron los capitales especulativos -flujos de fondos globales- durante los últimos tiempos a fin de buscar respuestas a los interrogantes que se plantearon y, también, dilucidar qué podría suceder a corto plazo con la valuación de los activos financieros.

Y el primer dato que saltó a la luz en el análisis fue que la existencia de liquidez – el efectivo circulante- en los mercados financieros del mundo representó hasta hace pocas semanas atrás apenas el 70% del total de billetes en poder del público y los bancos en los momentos previos a que estallara la crisis económica global hace ya más de 5 años.

Peor aún semejante retracción de flujos de inversión resultaron aún peores a los sufridos durante la crisis de las “punto.com” en los EEUU hace 14 años claro que, todo ello, según datos de un estudio que realizó el McKinsey Global Institute, que reflejó el Financial Times poco tiempo atrás y disparó el análisis de este columnista.

Ahora bien podría pensarse, ojalá, que la existencia de menos recursos en “caja” se debió a mayores inversiones en bienes de la economía real es decir que, en una simplificación, el dinero se usó para construir más inmuebles, obras de infraestructura o fábricas en el mundo.

Pero sólo en parte tal reflexión sería cierta, vistas las importantes inversiones internas que hicieron los chinos, por ejemplo en ferrocarriles y usinas, para dinamizar su mercado laboral. O considerando también el crecimiento de las burbujas inmobiliarias en algunas partes del mundo pos crisis (ej.: Panamá).

Sin embargo al observar la evolución del PBI Global en los últimos años más bien puede colegirse quela menor existencia de dinero en circulación a través del mundo durante los últimos años ello tuvo como origen el que las naciones, salvo contadas excepciones, generaron escasa riqueza o peor aún la perdieron fruto de la caída del consumo y la inversión en todo el planeta.

La menor existencia de capitales financieros en el mundo, ¿resulta positiva o contraproducente?

Al igual que en el análisis de otros factores financieros la respuesta a dicho interrogante depende del cristal con el cual se mire la realidad.

Pero, sin dudas, el rol de los flujos de fondos internacionales en la creación de riqueza y empleo resulta, al menos, poco claro.

Por ejemplo la excesiva disponibilidad monetaria contribuyó a generar burbujas especulativas con inmuebles, por ejemplo en España, que cuando explotaron generaron daños enormes a las economías.

Y, así como el desarrollo de muchas naciones y la integración global pudieron explicarse por la existencia de suficientes recursos monetarios que ayudaron a dicho proceso, la actual estrechez económica y altos niveles de desempleo también puede explicarse -como la otra cara de la moneda- por el retiro de capitales financieros especulativos que se produjo en todo el mundo justamente cuando más se los necesitó para aplicarlos a la economía en su conjunto.

Por otra parte vale aclarar que las políticas monetarias expansivas que aplicaron los principales bancos centrales del mundo -FED o BCE- en los últimos años apenas si resultaron una gota en el océano y, más que reactivar el crédito para consumo e inversión de acuerdo las necesidades, la mayoría de los recursos se destinaron a emparchar las débiles cajas de las entidades financieras globales.
Por lo tanto una primera conclusión es que bancos, y muchos inversionistas, lograron que una mano lave la otra y al momento de pagar los platos rotos los contribuyentes se hicieran cargo de buena parte de los quebrantos con sus propias las billetera.

Dicho de otra manera a quien escribe esta columna le parece que conviene tener capitales financieros que circulen por el globo. Sin embrago su flujo, necesariamente, debió tener cierto control por parte de los estados, porque mucho “dinero caliente” históricamente generó grandes burbujas que al explotar causaron estragos económicos y, por lo tanto, sociales.

Impactos de corto plazo

Para los mercados emergentes, según últimos estudios del Banco de Basilea, el apretón monetario global resultó menos perjudicial que para otras regiones del mundo,

Y ello porque los grandes capitales financieros buscaron, hasta hace poco tiempo atrás, achicar sus exposiciones en los países maduros que vivieron su crisis más profunda y asentar el dinero en naciones más vinculadas a las riquezas de los commodities (soja, petróleo, trigo) y menos expuestas a los vaivenes especulativos de las hipotecas Sub Prime.

Sin embargo, y a partir del retiro de facilidades crediticias por parte del banco central estadounidense, la retracción de flujo empezó a sentirse fuerte (ejemplo Brasil) y continuará restando liquidez a los mercados.

Por otro lado diversos analistas destacaron en sus últimas los cambios en el equilibrio del poder global y el rol del próximo actor central: la República China.

En ese sentido todos coincidieron en recordar que la potencia asiática mantuvo hasta ahora enormes reservas de dinero fruto de su estrategia exportadora pero que, por los cambios en su política interna, dicho papel se transformó mutó últimamente, y fue solo el principio, a fuerte demandante de capitales para su desarrollo interior.

Por otro lado la existencia de dólares, pensamos, llevó acentuó el gradual fortalecimiento de la moneda estadounidense frente a las principales divisas globales y sostuvo la mejora en los papeles accionarios globales más prestigiosos como así también la mayor debilidad de precio en los títulos y bonos tanto corporativos como gubernamentales en todo el mundo.

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