La piedra de Sísifo se parece a aquella con que tropieza una y otra vez Argentina

por Gabriel Holand

Cuenta la mitología griega la historia de Sísifo, rey de Corinto, quien estuvo condenado a subir una gran roca a lo alto de una colina y que, al llegar arriba, esta se volvía a caer. Ese era el destino de Sísifo, repetir una y otra vez la misma acción durante toda la eternidad.

piedra de sisifo

Por alguna razón ese producto de la fantasía me recuerda, sin embargo, algunas aristas de nuestra realidad nativa.

Nuestra economía está signada desde hace décadas por dos cuestiones básicas:

  • La primera es que, cuando tenemos divisas las consumimos -NO LAS INVERTIMOS- y luego, cuando el ciclo internacional resulta desfavorable para la venta de nuestros productos primarios, devaluamos la moneda y volvemos a empezar.
  • Por otro lado, el saldo económico de esta calesita remite al 30% de conciudadanos viviendo en la pobreza, infraestructura harto insuficiente y crisis económicas más o menos periódicas que, muchas veces, agudizan la tensión social y política.

Amén de practicar cierto canibalismo, gratamente encabezado por algunos actores de la política fácilmente observables en ciertos programas televisivos y otros medios, existen sectores y grupos sociales que parecen disfrutar más con el fracaso de un gobierno que temer ante el riesgo de agudizar nuestros problemas.

Como hincha de Rosario Central diría a veces no sé qué es preferible: que gane el club de arroyito o que pierda Newell´s Old Boys.

Desafortunadamente, en este caso, se trata de temas muy serios e importantes para todos.

Como solemos gastar más de lo que tenemos, necesitamos que todos los años “aparezcan” 30 mil millones de dólares de “algún lado” para financiar aquello que gastamos pero no producimos. La solución para tapar el bache financiero es ponerse a dieta, gastar menos y repartir mejor la torta, lo cual desde hace 70 años parece que está descartado para nosotros los argentinos. Descartada “la mano de Dios”, y reservada al más grande del fútbol, queda la alternativas de emitir pesos, que quienes puedan cambiarán rápidamente por dólares, armar cepos o pedir prestado.

Así de fácil. Aunque después nos enojemos por “ir al Fondo”, del cepo, los impuestos al viajero, etc. estaría bueno, por una vez, que nos enojemos con nosotros mismos y no con el nutricionista.

Luego… ¿Cómo hacer para que se dejen de demandar dólares? Que valgan un precio tal que los compradores digan: “Ya está, por un tiempo me paso a tasa de interés…”
¿Qué valor sería? Nadie los sabe. Pero si se tapa el precio a presión, ya se sabe cómo termina.
¿Es esto un 2001? No creo.
Precisamente porque, según lo anterior, el dólar no tiene precio fijo. Antes de que todo se complique mucho más puede valer…más y más.
No hay convertibilidad de 1 a 1.
Los bancos están sanos, y a lo sumo tienen 25 mil millones de dólares en depósitos, restringidos por encaje técnico.
¿Habrá crecimiento productivo y/o económico?... Al menos por 2 o 3 años difícil que haya buenas noticias.

Para tener en cuenta

En el mapa del globo las regiones estratégicas que destacan refieren a Asia explotando de crecimiento y tecnología; Estados Unidos, en degradé, sigue siendo primera potencia mundial, Medio Oriente por razones estratégicas y Europa que, valga el lugar común, es Europa.

En esa torre de Babel América Latina, salvo Venezuela, pierde importancia en el Poder Global. Y en ese contexto nuestro país es el cuarto en densidad poblacional, ergo en consumidores potenciales. Digo, para ubicarme, estamos lejos de ser la niña bonita.

Finalmente, por un lado, la suba de la tasa de 10 años en EE. UU. implicó toda la vida, remisión de capitales hacia el país de origen , USA se fortalece, esta vez no fue la excepción. El gobierno lo supo desde hace meses por lo cual, según su forma de ver las cosas, se endeudo a principios de año. No los tomó de sorpresa, aunque algunos digan lo contrario en las cercanías de Balcarce 50.

De la misma forma nuestro hábito de gastar más de los que producimos, nos pone en lugar privilegiado, ahora que los inversores globales deciden retirarse.
El meneado impuesto a los inversores extranjeros, poco útil desde el punto de vista fiscal, tuvo el rol de ratificar al mundo que cambiamos con frecuencia las reglas de juego.

Así mismo el gobierno, producto de sus propias decisiones, percibe menos dólares por retenciones, quito los plazos para liquidar exportaciones del agro, relajó totalmente algunas importaciones y vende, hoy barato, billetes y futuros a quien se lo demande.

Aun así y con todos los problemas vale recordar que, lógicamente, tenemos grabado el pasado. Por ello, y aunque suene difícil, conviene tratar de conservar la calma porque ya atravesamos otras tormentas. Apresurarse a tomar decisiones o asustarse en exceso solo hace el juego a quienes, de uno y otro lado, suelen lucrar en todo sentido con nuestro temor en tiempos de turbulencias.

Así mismo, por ahora, parece difícil que los grandes jugadores de la economía y finanzas le suelten la mano al gobierno. Simplemente porque temen alternativas peores.

 

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