CONTRA TODOS LOS PRONÓSTICOS: POR QUÉ A UN MES DE LA LLEGADA DE TRUMP A LA CASA BLANCA HAY EUFORIA EN LOS MERCADOS

por Rubén Ramallo

Por primera vez en los últimos 50 años -y contra todos los pronósticos-, los mercados se vieron sorprendidos por un “extraño“ fenómeno.

Tanto los principales índices bursátiles de Wall Street como los dos metales preciosos más relevantes -el oro y la  plata- se comportaron al alza tras cumplirse los 30 días iniciales de mandato de un presidente de los Estados Unidos.

En el arranque de la “era Trump“, el índice más representativo de la economía de ese país, el Standard & Poor’s 500 -S&P 500, que reúne a las principales empresas- se elevó un 3,5%.

En tanto, el Promedio Industrial Dow Jones (DJIA, por su sigla en inglés) ganó el 4% y el Nasdaq Composite, que agrupa a las compañías tecnológicas, otro 5%. 

Ya sobre fines de enero, el primero de ellos (Dow Jones) llegó a superar los 20.000 puntos, una cifra nunca antes alcanzada en la historia.

Un hito. Es ciertamente llamativo“, apuntaba el analista internacional Tim Ghriskey, al tiempo que expresaba: “Trump ha sido extremadamente activo en su primeros días en la presidencia y podría darse un cambio antes de lo que la gente pensaba”.

La última vez que tres de los principales índices de Wall Street marcaron alzas en los primeros días de gobierno de un presidente estadounidense fue en épocas de George W. Bush, allá por 1989.

En lo que se refiere a los metales preciosos, el precio del oro repuntó el 2,1% y el de la plata, un 5,3%.

Menos impuestos y regulaciones
¿Por qué ocurre este fenómeno alcista? Básicamente, por dos cuestiones: las promesas de campaña del mandatario y los sólidos resultados financieros de las compañías cotizantes.

“Los inversores apuestan a que se plasme en los hechos la visión promercado de Trump, y que ello se cristalice en una serie de medidas que beneficie al mercado interno“, afirma Gabriel Holand, CEO de HRGlobal.

Lo cierto es que buena parte de las subas de las cotizaciones que se han dado en Wall Street encuentran sustento en las propias declaraciones del jefe de Estado.

Y, no es para menos, ya que anticipó que en las próximas semanas presentará:

-Una profunda reforma fiscal.

-Un multimillonario plan de inversión en infraestructura defensa.

Todo esto, con efectos que serán inmediatos para el comercio y la economía.

Según Trump, lo que dará a conocer “será fenomenal en términos de rebajas de impuestos“, que sería compensado con aumentos en los aranceles de importación.

Entre las medidas en carpeta, está la de un achique de la tasa corporativa, de 35% a 15%, así como establecer un gravamen de una sola vez(10%) a la repatriación de utilidades mantenidas en el exterior.

El mercado, como es de prever, está a la espera de sus anuncios, al tiempo que los analistas plantean diferentes hipótesis.

En cuanto al quite de regulaciones, Trump ya firmó una resolución para desmontar la llamada ley “Dodd-Frank”, lo que llevaría a las empresas a ahorrarse millones de dólares y les permitiría generar más empleo.

La normativa, creada en 2009, elevó los requisitos de capital e incrementó la supervisión sobre las grandes entidades financieras, obligándolas a someterse a duros test anuales para medir su fortaleza.

La ley Dodd Frank fue impuesta por Barack Obama aquel año para evitar un nuevo descalabro tras la crisis subprime. Se centra en:

Limitar la dimensión de varias instituciones financieras, cuando su tamaño y operaciones representan una amenaza para la estabilidad del mercado.

Acotar las operaciones bursátiles propias de los bancos. Es decir, aquellas en las que no utilizan el dinero de sus clientes.

Trump quiere ponerle fin a esta normativa, porque entiende que las excesivas regulaciones no hacen otra cosa que restringir el crédito. 

“Firmé dos proyectos de ley para quitar pesadas cargas a nuestra economía en favor de nuestro pueblo”, aseguró.

El republicano también dio luz verde a una Resolución (#38) tendiente a apoyar a la industria minera de su país. Un sector, que según él, “ha sufrido un trato terrible y le vamos a dar la vuelta a las cosas y rápido”.

Además, puntualizó que con la nueva norma se podrán reducir los precios al sector energético.

En el plano empresarial, la situación real lejos está de confirmar aquellos pronósticos agoreros de hace unos meses.

De una investigación que relevó los reportes de más de 400 empresas de ese país se desprende que:

-Las tres cuartas partes de las compañías anunciaron resultados mejores a los esperados.

-Más de la mitad hizo referencia a un repunte en sus niveles de ventas.

Los mercados bursátiles se han hecho eco de este buen clima. Tal es así que desde el 20 de enero los tres indicadores por excelencia (S&P 500, Dow Jones y el Nasdaq) marcaron en conjunto nada menos que 29 máximos.

En otras palabras, dejaron plasmados casi dos récords por día desde que Trump es Presidente.

Desde esa fecha a hoy, acciones de empresas que integran este último índice treparon hasta un 40%.

Trump se jacta de estos repuntes: “El mercado de valores alcanza nuevos máximos con la racha ganadora más larga en décadas. Gran nivel de confianza optimismo“, ha escrito en su cuenta de Twitter.

twitter trump.jpg

En medio de las especulaciones sobre el grado de alcance de su reforma tributaria, hay una afirmación que nadie pone en duda: “Al mercado le gustan los anuncios referidos a la reducción de impuestos regulaciones“, tal como indica Robert Wescott, ex asesor de la presidencia de Bill Clinton.

Como contrapartida, este experto califica como de “alto riesgo” un eventual freno al ingreso de productos importados, medida que podría hacer estallar una guerra comercial entre Estados Unidos y China.

Estas subas en los índices de la principal potencia mundialhan repercutido favorablemente en las bolsas de América latina. 

En igual lapso, el sitio de privilegio lo ocupó el Bovespa de San Pablo, con una alza del 5%, seguido por el Merval de Buenos Aires, con el 3,4%.

Incluso la bolsa mexicana, cuyas empresas podrían ser las más afectadas por las decisiones de política económica de su vecino del norte, se mantuvo en terreno positivo. 

La reacción del oro y de la plata
Junto con los índices bursátiles, el oro y la plata también vienen siendo grandes ganadores del arranque de Trump.

Por lo pronto, el índice que mide la evolución de los metales preciosos avanzó más del 10% desde las vísperas de Navidad a la fecha.

Este avance es el más alto desde mediados del año pasado y esto le permitió recuperar posiciones a algunos precios tras el derrape ocurrido entre agosto y diciembre.

A diferencia de lo sucedido con las bolsas en Estados Unidos, parte de la suba es atribuible a lo que está sucediendo en el plano político del otro lado del Atlántico. 

En otras palabras, a la mayor incertidumbre que genera Trump en el poder se ha sumado la tensión electoral en países clave de la Eurozona como Italia Francia.

Este “combo“ favorece el interés por el oro, uno de los activos refugio por excelencia.

En el caso de Francia, la inquietud es creciente ya que Marine Le Pen, líder ultraderechista y candidata a la presidencia, encabeza las encuestas para las elecciones que se celebrarán en abril y mayo.

Recientemente, dio a conocer su programa de gobierno, de claro cortenacionalista y anti-inmigratorio, parecido al de Trump.

Los analistas de JP Morgan consideran que “si llegara a ganar, el euro podría depreciarse hasta quedar por debajo de la paridad con el dólar“.

“Hay un alto nivel de incertidumbre sobre la situación política en Europa y sobre la administración de Trump“, expresa el analista internacional Chris Gaffney.

Con un precio que roza los u$s1.240, el oro se ubica en línea con el nivel que registraba el pasado 8 de noviembre, el día de las elecciones estadounidenses.

Horas después de confirmado el triunfo del republicano, llegó a superar los u$s1.300. A partir de ese momento, el brusco e inesperado giro alcista del dólar desinfló su cotización hasta los u$s1.120 para luego recuperar posiciones.

Desde el Citigroup prevén que nuevas subas, hasta los u$s1.300 la onza, en caso de que la inflación se acelere más de lo previsto y el billete verde congele sus avances pese a lassubas de tasas que planea la Reserva Federal (FED).

En tanto, los analistas de BNP Paribas estiman que la cotización se moverá entre los actuales u$s1.200 hasta un máximo de u$s1.500. 

Esta estimación del banco francés se sustenta en que le otorgan un doble valor defensivo: frente a un alza del índice de precios como así también de la incertidumbre geopolítica.

En forma paralela, destacan que tanto las posiciones de los grandes fondos como la demanda física de oro, “han vuelto a repuntar” y consideran que detrás de este movimiento está Donald Trump.

Por ahora, el mercado espera con impaciencia los anuncios sobre recortes de impuestos, la puesta en marcha de un ambicioso plan de obras públicas y el quite de regulaciones por parte del magnate.

Mientras, los índices bursátiles baten récords, si bien surgen dos temores que hacen que este empuje no dé para el “relax”.

Uno de ellos es que las propuestas económicas que Trump finalmente anuncie no cumplan las expectativas.  El otro es que el magnate, que a nada parece tenerle miedo, suba aranceles a las importaciones y esto enoje a los chinos. 

Publicado en Iprofesional el 22 de febrero de 2017

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